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 Observador siete

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Black Crow
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MensajeTema: Observador siete    Dom 12 Jul 2015, 00:15

Antes que nada quiero dejarles aqui esta historia para animar a que no solo rolen sino que suban algunos proyectos y escritos como este aun cuando no tengan nada que ver con el roll, por cierto acepto cualquier critica que tengan




Ya hace mucho tiempo en una costa olvidada existía un antiguo faro en el cual vivía un único guardián conocido como el observador 7, el cual pasaba sus días cuidando del faro en soledad salvo por la visita ocasional de su maestro, en ciertos días recorría la costa preguntándose que había más allá de los mares y los desiertos que él conocía pero nunca se había alejado de aquel sitio que era su hogar y deber

Pero un día mientras caminaba por la costa encontró a una joven sentada sobre una piedra observando el mar, cuando ella se percató de su presencia la joven sonrió preguntándole –quien eres tu- el joven se sorprendió por su pregunta y le respondió –todos me llaman siete- pero aquella joven rio de nuevo y volvió a preguntar –quien eres tú?- el joven desconcertado por aquellas palabras miro a aquella joven pensativo antes de responder –un amigo- ante lo cual la joven se levanto de la piedra en la que se encontraba mientras seguía perdida en las aguas de la costa diciendo –entonces eres siete y mi amigo- sonrió nuevamente mientras su miraba se centraba en siete –soy Eleonor, mucho gusto-

Permanecieron charlando algunos momentos antes de que la voz de un anciano los interrumpiera diciendo –Eleonor, no te alejes así- la mirada de ambos jóvenes se centraron en una figura con el rostro y el cuerpo cubierto para protegerse del sol antes que esta se quitara las telas que le protegían el rostro revelando al hombre que siete consideraba su maestro –coppelius- dijo siete mientras se acercaba a su maestro ante lo cual él lo miro diciendo –siete creía que estarías en el faro- el observador palideció mientras escuchaba aquellas palabras puesto que su deber no le permitía abandonar el faro –lo siento maestro, no fue mi intención-
La mirada de coppelius se endureció por unos segundos mientras recorría la vista de siete a Eleonora diciendo con voz leve –no esperaba que se encontraran- paso su mano por el pelo canoso que había ido cargando al paso de los años antes de preguntar –siete cual es el estado del faro- siete giro viendo al faro antes de decir –no ha sucedido nada que no pueda solucionar pero algunas refacciones empiezan a escasear-  tras aquellas palabras coppelius tomo la mano de Eleonora y comenzó a alejarle de siete diciendo –las enviare cuando pueda, sigue vigilando el faro- pero antes de que siete pudiera reaccionar las dos figuras se comenzaron a alejar atreves de las arenas donde él no podía seguirlos, mas allá de todo lo que él conocía

Así transcurrieron los días mientras los recuerdos de Eleonor lo atormentaban quitándole en sueño aun cuando caminaba por las costas ella venía a su mente siempre dejando la misma pregunta –que es esta sensación?- agobiado por ella siete comenzó a pensar en el tabú más grande que conocía, abandonar el faro dejarlo todo he ir a buscarla fuera donde fuera que ella y Coppelius estuvieran; sus pasos lo llevaron a las arenas donde el faro era una figura distante y sombría comparada con el mundo delante de el

Los días que viajo atreves de las arenas le parecieron eternos, aun a pesar del cansancio o la fatiga el seguía adelante buscándola, cuando llego a un pueblo en medio de los mares de arena, conforme camino por las calles la gente lo observaba como si su apariencia fuera diferente a la de ellos al tratar de acercarse a la gente algunos se alejaban pero otros escuchaban sus palabras pero sin importar a quien preguntara nadie había visto a Coppelius o Eleonor, empezó a preguntar dónde había otros pueblos y todos le dijeron con ánimo donde se encontraban como si desearan deshacerse de él, siete desconcertado por la actitud de la gente empezó a pensar que quizás por ello nunca había abandonado el faro como si por eso hubiera traído la desgracia a si mismo

Pueblo a pueblo la reacción de la gente siempre era la misma, temor e intriga era lo que veía en la gente que se le acercaba, tras semanas al fin llego al pueblo donde vivía Coppelius y Eleonora, siete sintió una alegría como jamás había sentido al fin había encontrado a su maestro y aquella dama que lo llenaba con sentimientos que no entendía, fue a donde Coppelius pero al llegar a la casa donde Vivian y al ver a su maestro noto por primera vez una mirada en el rostro de Coppelius que no entendía –que haces aquí!- dijo aquel hombre con desesperación –tu lugar es el faro siempre lo fue y lo será regresa!- siete herido por aquellas palabras hizo algo que no había hecho jamás, se negó a las ordenes de su maestro y pidió ver a Eleonor

Antes que Coppelius pudiera reaccionar siete se abrió paso a la residencia y fue cuando lo vio, varios cuerpos colgaban sobre las paredes y otros sobre las mesas pero aquellos no eran cuerpos humanos, todos poseían los mismos rostros cubriendo cuerpos de aceros, su mirada se centró en algunos de jóvenes con el mismo rostro de Eleonora; siete sintió miedo pero la voz de su maestro capto se atención –nunca quise que lo supieras, tu eres mi hijo al igual que Eleonor y ellos- su mano comenzó a atravesar los cuerpos sin vida de aquellos seres mientras siete se preguntaba si esa era la verdad, pero antes de siete fuera capaz de reaccionar Coppelius le ofreció un objeto que nunca había visto
Al tomarlo con delicadeza en sus manos vio una imagen en él una figura metálica con un solo ojo en vez de dos hecho de un cristal rojo y una hendidura en vez de labios, fue cuando se dio cuenta aquella criatura era el, bajo las ropas andrajosas que lo protegían no existía carne alguna solo metal y engranes por ello la gente se alejaba de él, él era un ser no debía existir, fue cuando pensó en Eleonor ella era igual debajo de aquel delicado rostro una aberración no lo podía creer –Eleonora- dijo con desesperación –donde esta es igual que yo, deseo verla maestro- la mirada de Coppelius se endureció en aquellas palabras –ella ya no está-

Siete sintió un profundo temor tras aquellas palabras Eleonor ya no estaba, que quería decir –como que no está- Coppelius paso su mano por su pelo con delicadeza antes de responder –ella sería mi remplazo, iría a verte cuando muriera, pero en este viaje se dañó y no puedo repararla- siete sintió una gran presión en el pecho donde de siempre pensó que existía su corazón y entonces lo entendió, la mujer que él había amado estaba muerta –siete- dijo Coppelius mientras estiraba su mano hacia el –nunca fue mi intención- pero el daño estaba hecho siete había dejado todo en vano fue entonces cuando recordó donde la vio por primera vez junto con unas palabras olvidadas –desearía pasar toda mi vida en el-

Siete centro su vista en su maestro mientras decía con un profundo pesar en su voz –permíteme llevarla de vuelta al mar, permite cumplir su deseo- Coppelius desconcertado accedió a la petición de siete y le entrego el cuerpo de Eleonor y así empezó el viaje de regreso de siete, después de tanta búsqueda lo había perdido todo, ahora la gente no se acercaba al mientras llevaba a rastras un viejo féretro con los restos de su amada, ahora no tenía por qué seguir adelante.

Al paso de los días llego al faro que había sido su hogar, fue cuando por primera vez entro a los mares y dejo que aquel arcón que contenía los restos Eleonor fuera llevado por la corriente mientras el subía a las piedras viendo como las olas destrozaban aquel ataúd dejando que el mar reclamara los restos de su amada mientras se preguntaba si ella también había tenido un corazón como él y si lo había amado, pero ahora nunca lo sabría, ahora estaría en completa soledad cuando su maestro muriera y todos olvidaran la ubicación de aquel faro, pero el permanecería en el aguardando por todo la eternidad



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