Despertar De Los Heroes
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Besillos

By Rikka


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 [Zona Única] Vieja Biblioteca

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Kraha
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MensajeTema: Re: [Zona Única] Vieja Biblioteca   Lun 20 Jul 2015, 21:01

En medio del camino, finalmente los efectos totales de la cantidad de alcohol que había ingerido se habían hecho notar en mi caminar, ahora si que estaba mareada y desorientada por completo, no pude saber muy bien el por qué, pero en medio de la caminata nos paramos a observar algo en el suelo, que por supuesto ni siquiera digné a mirar apoyándome en la muralla con cierta urgencia intentando controlar el mareo, algo que si haría que Quail me odiara por el resto de mi vida, y la suya seguramente también, era que vomitara tan cerca de un lugar que era preciado para él, moví con suavidad mi cabeza volviendo a caminar, parpadeando con dificulta, incluso me sentía peor que en aquel momento que me pasaron por encima un par de hombres de barro, nunca creí que algo tan casual como el alcohol me hiciera sentir peor que manoseada e intentada asesinar por criaturas de fuera de Babel.

-Si son solo celos estoy cada vez más aliviada-Me dejé caer en cuanto Quail desapareció en la oscuridad de aquel lugar, sonriendo finalmente pensando en aquella emoción, celos y envidia, estaban bien para mi si solo significaban eso; observé la llama, con una mirada distante pensando en lo cálido que sería su tacto, a tentativa de tocar aquella amarillenta fuente de luz me cautivaba por completo, la luz y el calor eran algo agradable, pero si me acercaba mucho me quemaría sin importar cuanto intentara lo contrario, en un arranque de quien sabe que cosa, pensé en quemar uno de mis cabellos y ver como se consumía, a lo que luego dije en voz lo suficientemente alta para que rebotara en las paredes-¿No sería tiempo de que los siete nos consumiéramos? Llevamos demasiado tiempo aquí, deberíamos darles el espacio a que los que despertaran luego fueran y vivieran su aventura, después de todo, la muerte no debe de ser tan dolorosa-

Suspiré apoyándome en las paredes, acariciándolas, sintiendo su frió tacto alrededor de mi cuerpo, sonreí mientras sacaba una daga y hacía una inofensiva marca en la pared "Por si acaso" Pensé mientras guardaba la daga, si no lo sabía a Quail no le dolería, relamí mis labios intentando mantener mi conciencia ¡Dioses! Juraba que nunca más haría eso, nunca nunca más, tendría cuidado con cualquier licor, no me importaba la situación, ahora si tendría cuidado. Observé a la penumbra esperando a que el chico de cabellos oscuros asistiera nuevamente a aquel lugar, pero pareciera que se tomaría su tiempo-¡No me moveré de aquí! ¡No debes tapar nada de lo que haya!-grité en juego mientras jugaba una vez más con la abundante y enmarañada cabellera que llevaba aquella noche, lo que seguía era salir de ahí y pasar por un largo proceso de desintoxicación con la naturaleza para poder volver en la mañana a la mesa redonda-Por cierto, necesito un favor, si, otro favor, cuándo Rikka venga, cuéntame todo lo que ella te diga sobre las afueras, y prometo largarme de aquí sin ninguna pataleta y no buscar nunca jamás este sitio-

Bien, a pesar de mi estado, aún tenía la inteligencia suficiente como para negociar, bueno, no había sido la mejor negociación de mi existencia en Yggdrasil, pero no se quedaba atrás, lo que más valía en esos momentos era estar informado, y como seguramente no le darían toda la información al Viejo Cuervo, Quail tendría muy pronto en sus manos lo que sería, información del exterior ¿Para que yo quería algo como eso? Para jactarme, por supuesto, no había nada mejor que saber algo que no debería, no es como si no debiera o si Rikka no fuera a decirme si le preguntaba (Vale, lo más seguro es que no fuera a decirme) pero la cuestión inicial era, no quería perderme el show que esperaba el futuro, hasta ebria podía saber eso y ahora que sabía que lo que sentía solo eran celos, podía dejar de temer que fuera a desaparecer de un día para otro.

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MensajeTema: Re: [Zona Única] Vieja Biblioteca   Lun 20 Jul 2015, 22:06

Antes de verme totalmente envuelto en la oscuridad que la ausencia de luz me brindaba, me volví un segundo a admirar a Kraha pronunciando su magnífica conclusión del asunto de Rikka. No se porque me esperaba un comportamiento completamente distinto. Un... berrinche, que me lanzase algo punzante a la cabeza o algo así. No se, joe, estamos hablando de Kraha, ¿vale?. Finalmente acabé negando con la cabeza y me di la vuelta para continuar con mi camino. De vez en cuando me volvía para asegurarme de que no me seguía y la  verdad, no se el motivo pero estaba convencido de que me seguiría y ya tenía pensada la bronca que la iba a echar sobre el egoísmo, egocentrismo y noseque tonterías más, pero al final, para mi alivio y mi sorpresa, no me siguió. "Está borracha" pensé. La verdad, siempre había considerado que se me daba bien calar a las personas, por lo que aquello servía para justificar mi error.

Una vez llegué a mi espacio, acaricié las marcas de la pared izquierda y luego la mejilla del dibujo a modo de saludo. No me entretuve más de la cuenta puesto que ya escuchaba a Kraha delirar desde la lejanía y... bueno, llevaba fuego consigo, así que aún quedaban posibilidades de que Babel acabase hoy en llamas. Observé los libros, cajas, frascos... ¿dónde había metido las llaves? Juraría que lo había ordenado todo antes de acostarme. Entonces escuché algo a mis espaldas. Esbocé una sonrisa amarga mientras me volvía.

- Kraha, te dije q... - pero tuve que interrumpir lo que iba a decir cuando volví a escuchar a Kraha continuar con su monólogo en la lejanía.

El corazón comenzó a latirme más rápido de lo normal y los volví a sentir sobre la herida. Permanecí quieto durante unos segundos, aún en la oscuridad. Me pareció  volver a escuchar el sonido algo más lejos. ¿Había alguien en los túneles?. Una punzada de temor sacudió mi cuerpo y tanto si era una paranoia mía o si bien si que había alguien o algo allí dentro, no pensaba esperar a averiguarlo. Recogí unas cuantas mantas y telas que había esparcidas en el rincón en el que dormía, una vela nueva por si acaso. En el preciso instante que me volví para salir de allí, olvidándome incluso de las llaves, estas justamente cayeron frente a mis narices. Con el corazón en un puño, las recogí del suelo sin desviar la vista de la entrada, para en cuanto pude, salir disparado. Algo me estaba dando muy mala espina del lugar y eso que nunca había sentido lo mismo. Nada debería haber cambiado, no había nada distinto.. excepto Kraha.

Corrí por los pasillos manteniendo el ritmo de mi respiración como ya venía siendo habitual. El dolor de cabeza había vuelto a arremeter. Si antes lo comparaba con un martilleo, esta vez el martillo estaba envuelto en llamas. Realicé el último giro y allí estaba ella, envuelta en la luz de la vela continuando con su monólogo. Reduje mi ritmo y me permití un jadeo antes de hablar.

- Lo que tu quieras - respondí sin muchas ganas, intentando actuar con la mayor cautela posible - , pero si de verdad quisieses enterarte de las cosas, leerías los libros en vez de pasarte vagueando o jugando el tiempo que pasas en la biblioteca.

En ese mismo instante una ola de aire frío recorrió los túneles haciendo que la llama de la vela titubease y que un escalofrío recorriese mi cuerpo. ¿De dónde vino esa corriente?. Me giré a un lado y a otro. La luz no permitía a mis ojos acostumbrarme a la oscuridad y ver más allá. Tampoco creo que hubiese servido de mucho. No sucedía nada. Me estaba volviendo paranoico. Los sonidos habrían sido provocados por alguna rata o incluso por uno de esos latidos que de vez en cuando notaba en mi cabeza por la herida. Y las llaves. Debía haberlas llevado conmigo todo el tiempo. Se debieron quedar entre las telas y al hacer movimientos bruscos para recoger las cosas y girarme cayeron. Si, todo ello tenía sentido. No había de que preocuparse. Pero entonces un nuevo sonido hizo que se me pusiesen los pelos de punta. Aquello no me lo había imaginado. ¿Verdad?.

- ¿Has oído eso? - susurré, tomando de las manos de Kraha el candelero y dejando en su lugar las mantas y telas - . Venga, levanta, hay algo que me esta dando mala espina de este lugar.

Ayudé a levantarse a Kraha, más que nada para asegurarme que lo hiciese deprisa y me volví para comenzar a caminar hacia las escaleras que llevaban nuevamente hacia la biblioteca. En ese preciso instante, una nueva corriente de viento helado nos azotó más fuerte.

- Mierda. Salgamos de aquí. - llegué a decir antes de que la llama de la vela por fin terminase de ceder y se apagase, dejándonos en la más profunda oscuridad.

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MensajeTema: Re: [Zona Única] Vieja Biblioteca   Miér 22 Jul 2015, 20:09

Escuché la voz de Quail, o imaginé la voz del mismo, nombrándome, me encogí de hombros descuidadamente y seguí con mis re-capacitaciones, las cuales realmente no recordaban en aquel momento,así que comencé a hacer pequeños círculos en el polvo acumulado de los suelos, dibujando con suavidad un reíno dorado, o al menos así era como mi mente le veía, el trono dorado de los Dioses, sí, había soñado con ello una vez, pensaba en que si me gustara escribir, podría hacer que mis historias llegaran a los oídos de todos los habitantes de babel, pero lamentablemente, solo podía hacer llegar mis pensamientos a los otros a través de la oratoria, era muy buena hablando, negociando y haciendo que otros hicieran lo que yo deseaba, pero como escritora me moriría de hambre. Pensé en gritarle algo más a Quail, pero entonces él llego con un rostro pálido, lo que parecían un par de mantas y quien sabe que más, por un momento pensé en vestir esas mantas, me hirían mejor que mis habituales ropas, no era de las que dormían abrigadas o vestidas, pero en precensia de alguien más solía ser complicado dormir completamente desnuda; giré mi rostro haciendo mofetas, no era mi culpa que simplemente no me gustara leer, agarrar un pergamino era prepararme para un largo y complaciente sueño, además no jugaba en la biblioteca, él bien sabía que a pesar de mi apariencia solía saber donde estaba cada cosa en ese lugar, no lo habría leído, pero mi memoria era casi tan buena como la del chico peli-negro.

-Quail, éste lugar apesta, no sé que hiciste, pero pudiste haber esperado a que me fuera ¿Verdad?-Dije cambiando completamente mi cara a una sonrisa, sin siquiera percatarme de el rostro de Quail, bueno, claro que me percaté, pero quizás solo era quien sabe que cosa dentro de su cabeza, nunca sabía que estaba pensando y menos ahora que ni siquiera sabía que cosa pensaba yo, lo cierto era que el lugar se había vuelto pesado, con un aroma que solo existía en las afueras de Babel, el olor a la cacería y a la carne de gallina que a uno siempre se le ponía, volví a encogerme de hombros, seguro solo era mi imaginación. Luego, un leve sonido a en las lejanías hizo que Quail se pusiera mucho más nervioso de lo que normalmente estaba, buen, un montón de montones más nervioso de lo que solía estar, giré mi cabeza con la duda rondando mi cabeza y asentí en cuánto pregunto si había escuchado ese sonido, pero de inmediato me percaté que ni siquiera prestaba atención a lo que yo hacía, al parecer, algo había ahí además de nosotros dos.

Me levanté de mala gana con su ayuda, fuera lo que fuera seguramente no era más que una rata o algo así ¿que clase de cosa podría haber en aquel lugar? ¡Nada! ¡Nada de nada! O eso me gustaba pensar, Babel era el lugar más seguro para nosotros y siempre lo decía, tomé por precaución una de las mantas que había dejado el peli-negro por si se le llegasen a olvidar ahí y con ojos de borrego me despedí de la llama con la cual había estado hablando quien sabe cuanto rato. En cuanto me despedía de la brillante luz, una rafaga de aire frio llegó hacia mi rostro con el petulante aroma de la carnicería, parpadee volviendo en mi durante unos segundos, y en vez de simplemente dejar que Quail me llevase con precaución de vuelta a la biblioteca, me erguí a la fuerza, tomé a Quail y me lo llevé como un saco de patatas.

-Eso me ha dado mala espina-Comencé a correr recto, esperando que el joven me dijera hacía donde ir, en cierta parte del camino dejé a Quail en el suelo ya que si era cierto que yo era mucho más fuerte que el peli-negro, él era al menos diez veces más rápido que yo en esos instantes, observé hacía atrás sin lograr ver nada, me agarré de las mantas y un fuerte mareo llego a mi haciendo que simplemente me derrumbara a quien sabe cuanta distancia de la salida-Creo que vomitaré, y creo, que algo nos persigue, algo no muy bonito-

No me podía levantar, aquellos segundos de sobriedad se habían ido por completo y ahora estaba entre el suelo y la manta de Quail que había negado dejar allí abandonada, junto la débil apariencia de la luz que me había acompañado, usaba las pocas fuerzas que tenía para evitar vomitar en aquel lugar, pero al final mi estomago cedió y paso lo que tenía que pasar, mi cuerpo expulso todo el alcohol (o parte del mismo) junto con el poco pan que había ingerido aquella noche, con el agrio aroma a fluidos gástricos, y con una cosa persiguiéndonos que ahora, gracias a la gracia de mi cuerpo, sabía perfectamente a donde ir solo siguiendo el aroma.

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MensajeTema: Re: [Zona Única] Vieja Biblioteca   Vie 24 Jul 2015, 15:44

Estuve a punto de hacer un comentario sobre lo que apestaba literalmente en este lugar. Algo así como el alcohol, pero no era el momento oportuno para uno de mis típicos comentarios, ni para preocuparme de si lo decía o no. Era el momento de concentrarse en salir de allí.

- Yo no hice nada. Lo único que ha cambiado en meses es tu presencia aquí. - concluí lanzándole una mirada un tanto... mezcla de nervios, miedo, enfado. Bueno, siendo o no el momento oportuno para uno de mis típicos comentarios, parece ser que a mi boca no se le daba bien eso de contener su tono amable por el tiempo suficiente. ¿Y yo que quieres que le haga si tiene vida propia?.

En el momento que vi a Kraha asentir sobre mi pregunta de si había escuchado aquel sonido, inevitablemente un escalofrío recorrió de nuevo todo mi cuerpo. Bueno, vale, digamos que descartamos que el sonido lo haya provocado mi cabeza - lo cual era al mismo tiempo un alivio a la par que la mar de inquietante - , aún quedaban múltiples explicaciones que explicaban el motivo de los sonidos. A ver, en primer lugar, vivimos en una ciudad en ruinas, es normal que de vez en cuando algún trozo de pared se caiga. Si, eso es perfectamente viable. Y... ¡el viento!, veamos, hay una corriente de viento que proviene de alguna parte, pues esa misma corriente puede ser la causante de que cosas se caigan y se muevan. Era también una opción totalmente viable. ¿Y qué sucedía con los animales?, era por todos sabidos que en Babel había ratas, insectos y diminutos animaluchos que no suponen ninguna gran molestia. Era completamente normal que hubiesen acabado más de uno aquí abajo y pues bueno, al moverse hiciese ruido. ¿Si?. El caso, no había razón alguna para preocuparse hasta el punto al que me estaba preocupando. Lo más sensato sería eso, relajarse. Por muy en.. enrarecido que estuviese el aire... ¡Q-qué también podía ser debido a un montón de razones!, como... que estuviese sudando y eso provocase que oliese peor a mi alrededor... O una opción que me agradaba más. Que Kraha apestaba. Si, creo que me quedo con esa.

Bueno, me encantaría continuar abstrayéndome de la situación, pero digamos que el pequeño detalle de quedarnos recientemente sin luz es algo que me puso muy nervioso y que me impedía pensar con claridad, así que mejor saltarnos la parte delirante de mis pensamientos como: [...]rir aquí atrapados, ¡mierda, mierda!, ¿minotauro?, quizá una brecha en la barrera. ¡Pueden ser cíclopes montados en minotauros! [...] y esas clase de cosas. A ver, no es que no supiese mantener la compostura en una situación de riesgo. Por los Dioses, soy uno de los Siete, no habría sobrevivido si no. El que no sabe mantener la compostura en estos momentos es mi maldito cerebro. ¡La culpa de todo es suya!. Pero por suerte, de vez en cuando me iba indicando como actuar. Como por ejemplo, como cuando a Kraha no se le ocurrió la mejor idea que tomarme cual saco de patatas y empezar a correr, provocando que se me cayesen las velas y las viese rodar hacía la más maldita oscuridad. "¡Bajate, bajate!, esa chica no sabe ni el camino ni esta en estado de correr teniendo en cuenta lo que debe haber bebido. Y si, que haya recordado el camino sería una remota posibilidad si mantuviese todos sus sentidos alejados del maldito alcohol, por lo que, ¡bajate de una vez!"

- ¿En serio te ha dado mala espina? - respondí a duras penas mientras intentaba librarme de su feroz agarre, al borde de perder los nervios - Yo creía que te habían dado ganas de correr la maratón olímpica con Quail a cuestas. Se que es un deporte muy popular entre los nacidos a partir de...

En ese momento por fin me soltó. Y por fin pude caer de culo rebotando incluso. Y, ¿por qué no incluirlo a la lista?, por fin escuchar lo que llevaba temiendo toda la noche. Mirando el lado bueno, no lo haría encima de un montón de escritos, pero que lo hiciese en el camino que solía llevar a mi lugar de Babel, tampoco me agradaba lo más mínimo. Aquello me hizo penar momentaneamente todo lo que había dejado allí. La caja con el dibujo de Nilo... Mis cuadernos.. Todo lo que había conservado en vida y que tenía un mínimo de valor para mi estaba allí.

- Hazme el favor Kraha, intenta a... a... - acabé balbuceando mientras Kraha vaciaba una cantidad de contenido que jamás imaginé que alguien con su constitución y tamaño pudiese llegar a expulsar de su cuerpo. - ... guantar....

Desvié la vista de aquel "maravilloso" espectáculo. Para encontrar con que a mi derecha estaba Dante. Con que allí te habías metido ¿eh?, pero las manchas mascotas siempre vuelven cuando uno más los necesita, de ahí que en el futuro próximo fuesen a convertirse en todo un éxito. ¡Incluso Kraha ya tenía la suya!. Me atreví a mirar momentáneamente al vómito cuyo hedor ya comenzaba a inundar el lugar. Esa mancha se llamaría Rosella. Si. Decidido. Incluso si me apurasen y me dejasen darle un apellido, sería Rosella Biachini. Espera, ¿de verdad estoy pensando en lo que creo que estaba pensando?. Cada vez más me preocupaba ese golpe en la cabeza.

- Vale, vale - fui diciendo mientras intentaba ordenar mis pensamientos y enfocarlos en la situación en la que nos encontrábamos en este momento. "Quail, ayuda a levantar a la chica anda". Gracias cerebro. -. Vamos Kraha, levanta, tenemos que ir... - Vaya, parece que no iba a conseguir terminar de hablar hoy.

Calculé mal el alcance del vómito. Me di cuenta en cuando empecé a sentir algo extrañamente líquido bajo mi pie. Luego procesé la información mientras me iba resbalando poco a poco, para poner cara de asco cuando estaba en el aire a punto de caer sobre una cosa aún más asquerosa. ¿Adivinas sobre que?, seguro que si. Si has pensado en el vómito... ¡Premio!. Dicho esto, ¡Auch!

- No... - comencé a balbucear nuevamente mientras sentía como el dolor me recorría mi espalda y mis telas comenzaban a empaparse de... Por los Dioses, que asco - ¡No! - grité ya casi al borde del llanto. Sentí como las nauseas empezaban a acudir a mi. - En serio, por favor, no. - me dije a mi mismo y a mi cuerpo, que tras una arcada consiguió asimilar mi petición y empezó a luchar por aguantar.

Traté de incorporarme teniendo el mínimo contacto con el vómito en el que por cierto, me había posicionado de lujo. Bien en el centro, así, que se nota que me van las sensaciones fuertes. Fuertes como el olor que aquello desprendía. ¡Dioses!, ¿había algo que NO fuese a sucederme esta noche?. Para cuando estuve de pie con los pies bien empapados en aquella maravillosa mezcla que el estómago de Kraha había preparado tan atentamente para mi.

- Le... van... ta... - le dije entre dientes, intentando que ninguna de mis extremidades se tocase con alguna otra parte del cuerpo. Obviamente, algo recorrió mi mente algo de terminar con lo que iba a decir.

Oh, no me digas que eso que me esta bajando por la espalda es... Vale. Admiro que mi estómago hubiese aguantado tanto tiempo. Pero había alcanzado un límite que dificilmente hubiese llegado a soportar, así que, por lo menos me volví a tiempo para descargar... en el lugar más alejado posible. Veamos, Dante, Rosella. Mike era un nombre perfecto para la tercera mancha.

Un nuevo ruido extremadamente cercano cortó - gracias a Apolo - una nueva y prometedora arcada. Mi piel se volvió, por si pude ser aún más pálida de lo que podía ser. Así, por decir un tono... pálido cadáver. Y no quería mantener ese tono de piel por el resto de los tiempo convirtiéndome en uno de ellos "¡Sal de aquí!, ¡Aahhhhhhh!, ¡Cíclope sobre minotauro, ciclopeeeeeeeeeeeeeeee!", gracias de nuevo cerebro.

Corrí hacia Kraha, ya importándome bien poco pisar su vómito... o el mío, ¿quien sabe donde acababa uno y empezaba el otro?, ya debía de estar recubierto de el. Agarré a Kraha e intente ser esta vez la que la cargaba a ella. Pero por Dios, ¿cómo podía pesar tanto semejante cosa...?. Vale, quizá el que me sacase más de una cabeza influía notablemente. Pues plan improvisado B) agarrar sus muñecas y desear que se levantase con el impulso necesario u opción C) arrastrar su cuerpo hasta la salida y teniendo en cuenta que lo que primero tendría que soportar es el mar de vómitos Rosellla- Mike, no sería nada agradable la opción C). Nada agradable.

Respiré profundamente. A la de una... do. El ruido de nuevo. ¡A la mierda!

- ¡Treeeeeeees! - grité dando el mayor tirón que pude y sin pararme en prestar atención si Kraha se levantaba o no, de si pisaba a Rosella, a Mike o incluso si llegaba a manchar a Dante con alguno de los interiores corrí como si mi vida fuese en ellos. Mientras una nueva oleada de viento helado llegaba hasta mi nuca haciendo que se me erizasen los pelos del lugar en cuestión.

Momentaneamente me pareció ver algo de color azulado por el rabillo del ojo, pero no me permití volver la vista. Sin soltar a Kraha, giré a la derecha en la primera intersección tan rápido que no me extrañaría que la chica no pudiese aguantar la velocidad y... estar siendo arrastrada a través del aire. Bueno, no poseo tanta fuerza, pero si realmente era algo aquello que habíamos escuchado, ya nos había alcanzado. Ahora debíamos ser más rápidos.


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MensajeTema: Re: [Zona Única] Vieja Biblioteca   Sáb 25 Jul 2015, 12:44

Bien, ahora si Quail me odiaría por completo, todo hubiera ido mejor si él torpemente no hubiera pasado por encima de eso, vale, había sido mi culpa "Correr una maratón con Quail a cuestas" Pero nadie lo había mandado a caminar sobre ¡Eso! Aparté mi vista asqueada esperando no ver su cara, la tentativa de reír era demasiado fuerte, pero por alguna razón mis sentimientos se encontraban contra puestos,el sabor en mi boca era peor que comer raíces para no morir, peor que morder cenizas, era nauseabundo, sí, además pareciera como si algo nos  persiguiera lo cual hacía que el cuerpo entero me temblara, quizás no era lo único que hiciera, pero vale, que hace un tiempo no luchaba ebria, eso era de mis días, estos eran otros tiempos, al parecer ni siquiera podría volver a ponerme de pie; y luego de todo eso, estaba el echo que pareciese que la noche iba a ser cada vez más desastrosa, y quedaría completamente exiliada de aquel lugar ¡Joder! ¿Por qué había venido aquí en primer lugar? Ni siquiera lograba recordar todo eso, una cosa más y me pondría a llorar como un pequeño bebé chillando para que le den lo que desea. Miré a Quail con asco, ahora si era el asco lo que sentía por completo en todo mi cuerpo, seguramente nuevamente hubiese vomitado después de todo, pero al menos no había comido tanto como para tener algo más que expulsar de mi cuerpo, buena decisión, ayunaremos otras dos semanas en recompensa al dios de vomito agradeciendo este placer.

-E...estás...bueno...¿Consciente?-Pregunté observando con horror como pasaba por sobre de toda la gloriosa mezcla de fluidos gástricos en el suelo con dirección a mi, negué con la cabeza asustada, vale que si había yo ayudado a que eso estuviera en el suelo ¡Pero no quería tener contacto con aquello! Cerré los ojos en una mueca de asco mientras me arrinconaba contra la muralla, pequeñas lagrimas de suplica se encontraban en mis ojos rogando piedad, pero Quail seguramente en venganza de toda esa noche, me abrazaría terminando esto procurando disfrutar de primera mano aquel aroma que le impregnaba, luego me daría una fregona y me haría limpiar todo lo que sucediera acá-U...úsame de carnada, me quedaré aquí, ve, no te...¡No! ¡Quail!-Intentó levantarme, parte de mi cuerpo tocó la suciedad impregnada en sus ropas, intenté no vomitar nuevamente sobre él, aunque por su semblante ya parecía que le daba igual. Contuve el impulso de gritar mientras tomaba mis muñecas, solo hice un pequeño sonido como un cerdo acorralado, sentía demasiado cerca de mi aquel aroma que hacía mi cuerpo temblar de forma compulsiva, negué una ultima vez con la cabeza sintiendo como sus manos rodeaban mis muñecas, buscando donde afirmarse y preparando un agarré para seguramente, salir corriendo.

Grité, grité como nunca en mi vida, ni siquiera en el campo de batalla o cuando casi morí al caer de un acantilado, todas esas veces había tenido la esperanza de que no moriría, de que lucharía hasta el final ¡Ahora no había caso! Era arrastrada por los pasillos, empapada hasta la cabeza en vomito de dudosa procedencia, ya que no sabía cual era de cual "Como si aquello importara, apestaba por igual" Sin poder levantarme, a pesar de lo que solía aparentar aquel joven de cabellos negro, menudo y delgado, pálido como una muralla de mármol, podía arrastrarme "Pero no levantarme" como si nada, quizás si le costara trabajo, pero en mi estado solo era peso muerto "Tendré que agradecérselo" Pensé, y justo, un maldito golpe directo a mi estomago que me dejó completamente fuera de mi, no respiraba, no sentía nada, ni mis alrededores ni e agarre de Quail, solo un intenso dolor en mi estomago al golpearme en la esquina de unos pasillos.

-E...esper...a...Le....le pediré...piedad a...a lo que nos...persigue...-Intentaba recuperar el aire entre jadeos observando tras de mi una, un mosaico azul cubierto de escamas, estaba peligrosamente cerca, así que en la consciencia de la situación que me quedaba en cuanto vi que podía acertarle un golpe, lancé una patada golpeando algo completamente duro, podía ser la pared, podía ser una bestia, o podía ser mi pierna restante, ya nada podía importarme menos que los que nos perseguía, había descubierto recientemente mi mareo frente a los medios de transporte demasiado rápidos.

Me dejé llevar un momento y cerré mis ojos, me encontraba en un lugar oscuro rodeada de la nada, no sentía ninguna parte de mi cuerpo ni escuchaba ningún sonido, no respiraba, no pestañeaba ni lograba encontrar una luz que guiara mi mirada, al parecer, al fin y al cavo, había perdido completamente la consciencia, era como estar flotando, sin miedo a nada, ni tener que pensar en nada, solo estaba lo que parecía ser yo, o parte de mi misma, olvidando todo lo que sucedía a mi alrededor.

Abrí mis ojos, ya no corría el pequeño peli-negro agarrando mis muñecas, las observé, tenia unos grilletes rojizos, apestaba a vomito y tenía un dolor de cabeza maravilloso ¿Cuánto había dormido? No lo sabía, ni siquiera me digné a mirar a mi alrededor, suavemente me desnudé quitándome aquellas ropas mojadas y sucias, recordaba tener un cambio de ropa, pero no sabía donde, a mi alrededor no escuchaba nada y mis ojos estaban demasiado pesados; dejé las ropas a mi lado, pero lo suficientemente lejos como para no sentir el aroma, aplasté un poco mis pechos desnudos y observé una herida en mi estomago, una linea roja que a pesar de no sangrar, estaba completamente morada, degradando al rojo para llegar finalmente a mi color de piel en mi cintura, tomé una manta que estaba a mi lado y volví a recostarme, como si no hubiera pasado nada, preguntándome antes de volver a cerrar los ojos donde se encontraría Quail, quizás, cambiando su ropa.

En la oscuridad, una mujer de cabellos dorados cantaba, le rogaba a los Dioses brindarle lluvia para salvar a su gente, cantaba, o quizás gritaba con todas sus fuerzas, cayendo de rodillas, llorando, y luego, las lagrimas se fundían en la lluvia, mientras era devorada por un Dios justo que había escuchado sus plegarias.

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MensajeTema: Re: [Zona Única] Vieja Biblioteca   Dom 26 Jul 2015, 20:33

Gritos. Gritos incesantes a mis espaldas. Mi cabeza era un completo caos. Por una parte una vocecilla me gritaba cualquier clase de conjunto de palabras aleatorias, que con algo de suerte llegaban a tener algún sentido como "¡Corre empanada rebozada!". ¿Qué?, técnicamente estaba rebozada, y lo de empanada... Bueno, vale, puede que no llegue a tener sentido completo, pero dije que tenía algo de sentido. En fin, da igual. La vocecilla de cualquier modo era acallada por los martilleos constantes del dolor de cabeza, seguido por el ardiente dolor de la herida, todos ello envuelto en una capa de... prefiero no recordar que comí hoy y ni imaginar que contenía el estómago de Kraha. Y hablando de ella, no puedo evitar mencionar los constante gritos que apenas podían rivalizar con las de una arpía siendo despellejada en vida con intención de reventarme los tímpanos y por último estaba el sonido que emitía esa... cosa. Sus pasos. ¿O eran mis latidos?, quizá los latidos eran los pasos. ¡No se!. Tampoco podía pararme a pensarlo. No había parado desde que decidí que la mejor idea (descartando obviamente la de dejar a Kraha de carnada) sería arrastrarla por el suelo. Espero que no me lo tomase en cuenta luego. Si es que había un luego.

En cuanto pude giré a la izquierda. Juraría que ese era el camino. En ese instante un sonido sordo destacó entre el resto y me hizo preguntarme si no habría estampado a la pobre chica contra la pared en pleno giro. Volví el rostro un segundo - en un total acto de temeridad, por cierto. - para contemplar como Kraha intentaba dar una patada a un ser azulado y... ¿escamoso?. "¡Sirenas, tragantías, lamias, dragón, draco de río, esbírros de...!" comenzó a enumerar mi cerebro en un intento desesperado de encontrar algo útil para mi persona. Pude escuchar brevemente lo que dijo Kraha cuando cesaron sus gritos.

- ¿¡¿Estás loca?!? - exclamé intentando hacerme oír entre el concierto que estaba sucediendo en mi cabeza - ¿¡¿Cuándo crees que ha funcionado pedir piedad?!?, tu sigue dándole patadas voladoras. Con suerte servirá de algo... - acabé mascullando.

Y por fin, después de otro giro y otro golpe a mis espaldas pude ver las escaleras por las que se colaba algo de luz nocturna. ¡La salida!. Las escaleras eran estrechas, con un poco de suerte... No, que diablos, si había podido moverse por el laberinto subterráneo y algunos de sus angostos pasillos, desde luego podría subir a la biblioteca... Pero los libros... No podía ponerlos en peligro. Tampoco llevaba mis armas encimas, y confiarle el combate a las patadas de Kraha no era una opción, era por todos sabido que lo suyo era el combate a distancia. ¿Llevar a aquella monstruosidad directa a la ciudad era acaso una opción?. ¡Agh!. El tiempo para pensar se ha acabado.

Apenas a un par de metros de distancia de las escaleras observé un libro de admirable grosor y se me ocurrió la peor idea de mi vida. Si. Peor que llevarme arrastras a Kraha. Solté las muñecas de la chica (que llevaba ya un buen rato callada, cosa que era cuanto menos preocupante) y pegué un salto. Con el impulso que llevaba, Kraha pasó por debajo mía, mientras yo me lanzaba hacia el libro. Tuve el tiempo suficiente para tomarlo entre mis manos y conseguir estampárselo en la cara (Creo), con todas las fuerzas que una persona puede sacar un tal momento de desesperación. El libro, pareció estallar y cientos de hojas fueron esparcidas por el aire. Sin perder un segundo en comprobar si lo que hice surgió efecto alguno corrí de nuevo hacia las escaleras donde yacía estampada Kraha.

La agarré de un brazo y tiré de ellas escalera arriba. Cada "Clonc" que sonaba, significaba estar unos metros más lejos de aquello. Cerré a toda prisa la trampilla que daba paso a las escaleras justo al tiempo de ver salir a aquella cosa de la nube de hojas. Consciente de que la trampilla no lo rentendría rodeé una estantería y estampé todo mi cuerpo contra ella empujando con todas mis fuerzas hasta que cedió, al tiempo que la trampilla era empujada hacia arriba. Los Dioses nos bendijeron puesto que conseguí caer (y por tanto la estantería que caía bajo mi cuerpo también) antes de que aquello saliese, empujándole de nuevo hacia las profundidades. Me quedé tumbado sobre la estantería y los múltiples libros que habían acabado rompiéndose y esparciendo las hojas por los alrededores. Sentí un par de golpes que intentaban abrirse paso entre todo aquel peso que había puesto como barrera entre nosotros y el monstruo. Sin perder un segundo más repetí el proceso con la siguiente estantería. Para al cabo de medio minuto escuchar un extraño chillido y el cese de los golpes. Me alejé un par de pasos entre jadeos. Mi vista comenzó a nublarse y finalmente caí al lado de Kraha.




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- Faltó poco, ¿eh? - susurró mientras me acariciaba el cabello.

Mantuve la vista en el cielo. La luna y las estrellas se movían lentamente siguiendo una extraña trayectoria que carecía completamente de sentido. Al igual que el hecho de que estuviese tumbado sobre el césped y aquellas estructuras... No. No estábamos en Babel. Cerré los ojos. No quería ver nada, no quería escuchar nada, no quería sentir nada que aquello fuese a ofrecerme. No era el momento de esto. Yo tenía que hacer algo, eso seguro, ¿pero qué?.

- Parece que tendré que esperar para tenerte de vuelta. - murmuró y apartó la mano de mi cabello. Su voz se desvaneció y se perdió en la oscuridad. Al igual que el resto.

Me mordí el labio inferior y tapé mi rostro con ambas manos. Comencé a temblar. Hacía mucho tiempo que no me enfrentaba a una situación como ella, había olvidado el miedo de no saber si cada paso sería el último. La sensación de huir. El aliento de las bestias, el tener una vida en tus manos. Sentí como unos brazos me rodeaban y el aliento de Nilo en mi oído.

- Tomate todo el tiempo que quieras. - susurró - Disfruta de tu tiempo. Y por Apolo, sal de esa biblioteca - escuché su melódica risa y no pude evitar reír también - ¿Has visto la de polvo que hay?, no puede ser sano. Jamás encontrarás a los ángeles encerrado entre cuatro paredes.

Abrí la boca para responder, pero en vez de salir sonido de ella, noté un fuerte dolor y un terrible sabor. Abrí los ojos de golpe.



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Abrí los ojos de golpe. Pero ya no había lunas y estrellas danzando a merced del viento, ni era hierba fresca sobre lo que estaba recostado. El frío de la noche inundaba la biblioteca. El dolor de cabeza se había atenuado, pero en su lugar lo que me dolía ahora era el resto del cuerpo. Mis pies descalzos estaban plagados de múltiples heridas. Mis manos estaban enrojecidas y temblaban descontroladamente. También estaban manchadas de sangre. Ambas. Por lo que debía haber otra herida en alguna parte. Volví mis manos para darme cuenta de que me faltaba una uña entera. Reí cual desquiciado. ¿Una uña por mi vida?, me parece un buen trato. Me levanté e intenté estabilizarme, pero acabé cayendo de nuevo al suelo unos metros más allá. Había perdido toda la fuerza que la situación de peligro me proporcionaba.

Con esfuerzo me volví a levantar y apoyado en una estantería observé el panorama. Cientas de páginas esparcidas por el suelo. Días o semanas de conocimiento perdidas. Resoplé. Casualmente no me importaba demasiado en aquellos momentos. Recordé fugazmente el... ¿sueño?. "Jamás encontrarás a los ángeles encerrado entre cuatro paredes". Acaso... ¿sigo siendo el Quail que quería encontrar a los ángeles?. Me llevé una mano al cabello, que se encontraba... empastado, sucio, rígido. Caminé hacia la salida y desbloqueé la puerta. Salí de la biblioteca y tomé una bocanada de aire fresco. ¿Hace cuanto que no salía?. Varios días. De eso seguro. La luna y las estrellas se elevaban en el firmamento, inmóviles, pero tan imponentes como de costumbre. Tras respirar durante un rato el aire externo, volví a la biblioteca y su aire me resultó... falso, enrarecido, muerto. Fuí en busca de la última comida que me trajeron. Estaba intacta en la mesa. Tomé el botijo y bebí, me enjuagué la boca y lo escupí por la ventana. Paré para tomar aire y seguí bebiendo. Tomé una de las telas que me había puesto hace un par de días. A pesar de que no había podido lavarla y estaba sucia, se encontraba mucho mejor que la llena de vómito. De paso intenté limpiarme un poco. Insuficiente. Tomé también un par de telas usadas, pero que servirían por si Kraha quería utilizarlas momentaneamente hasta... Hasta que encontrase algo mejor. Así que volví con la bandeja de comida intecta, agua y unas telas para encontrarme a Kraha... tapada con una manta que a saber Anubis de donde sacó. Quizá de esas... ¿Eso no era ropa?. Espera, eso significa... Ahms. Vale, no había querido esperar por lo visto.

Dejé la comida y el agua en el suelo junto a Kraha y le lancé encima lo que solía usar de vestimenta. Sin esperar, tome un trozo de pan y empecé a comer. El tragar era costoso, pero lo rico que sabía aquel pan duro... Dioses, ¿hacía cuanto que no me sabía tan bien una comida?.

- Kraha, creo que deberías probar esto antes de que me lo coma yo todo. - le dije con la boca llena - No hay nada mejor como algo de comer tras huir de un... - ¿qué era?. Intente recordar el rostro de aquella criatura. Parecía un draco. ¿azul?, de río quizá -  juraría que de un draco de río. O alguna variante de esto. Quizá se escapó del coliseo y vive por el alcantarillado. Hay un camino que lleva a las cloacas. O quizá... Sobrevivió a la limpieza de dos años. No... No creo. Que para tu información sigue suelto. - dije señalando a las estanterías del suelo. - También estaría bien que te cambiases. Por lo menos hasta que puedas encontrar algo mejor. Están usadas, pero no contienen restos de vómito.

Después de esto tendré que ir a lavarme. ¿Volver al templo?, ¿hace cuanto que no lo hacía?. Estaba claro que ahora no me apetecía dormir en la biblioteca ni en cualquier lugar bajo esta. Un recuerdo fugaz de que todo lo que poseía se encontraba expuesto al draco me hizo temblar de impotencia. Tendría que dar parte del asunto y ayudar a cazarlo y sería en parte, también revelar la existencia de aquel lugar... De cualquier modo, acababa de perder mi lugar en Babel. Por un momento sentí un inexplicable temor. Volvía al principio, sin un lugar, rodeado de gente desconocida, gente que moriría tarde o temprano. Mierda. Cerré los ojos y di un nuevo sorbo al agua.

- Tendremos que dar parte de esto... - le comuniqué a Kraha - Siento haberte llevado allí abajo. Y haberte arrastrado por el suelo, aunque sinceramente, me gusta más esa idea que tu genialidad de dejarte de carnada. ¿Cómo diablos has sobrevivido este tiempo? - reí. Era una risa amarga. - ¿Cómo diablos hemos sobrevivido este tiempo...?

Dejé caer la cabeza sobre el estante en el que estaba apoyado y contemplé el techo. Aquí estabamos como al principio. En plena oscuridad y en un estado lamentable. Bueno, probablemente en un estado más lamentable. ¿Cómo diablos habíamos llegado a todo esto?. Casi me dan ganas de reir de nuevo, era todo tan... subrealista que costaba mentira pensar que todo aquello hubiese sucedido en una noche.

- Oye Kraha... - pregunté casi en un susurro - ¿Sabes si hay ángeles a las afueras de Babel?. Me gustaría ver uno algún día... - confesé sin estar seguro de que todo aquella conversación que estaba teniendo en aquellos momentos fuese realmente adecuada. Acabábamos de... Bueno, si, todos saben lo que acababa de suceder. Pero, por alguna razón, hablar sin pensar apenas en lo que decía ayudaba a quitar importancia al asunto anterior, y quitarle importancia hacía que no fuese tan terriblemente espantoso y quizá a enmascarar todo el miedo que había pasado. Al fin y al cabo la noche aún no había terminado y sin el amparo del sol a veces me sentía perdido.

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MensajeTema: Re: [Zona Única] Vieja Biblioteca   Jue 30 Jul 2015, 22:34

Cansada, somnolienta, adolorida y con resaca, en esos momentos no podía pensar en mucho más que aquellas cuatro cosas, cuatro simples cosas que hacían de mi nada más que un cuerpo inerte en los suelos de una biblioteca, intentando recuperarme de una de la cosa más alocadas y salvaje que me habían sucedido en aquellos tiempos, deseaba sonreír y levantarme, ir a contarle a Nerta lo que había sucedido, encontrar a Quail y darle las gracias por haberme sacado de ahí, pero aquellas mantas que envolvían mi cuerpo eran más que un sueño hecho realidad, quizás mucho no lo sabían, pero el susto que acabábamos de vivir era bastante fuerte, Babel siempre había sido nuestra zona segura y ahora nos habíamos encontrado con algo más que peligroso mientras me encontraba completamente ebria; suspiré girándome hacía un lado, cerrando con fuerza mis ojos como si de esa forma el dolor se apaciguara, al contrario de cómo me había despertado quien sabe cuánto tiempo atrás, ahora sí que podía escuchar al peli-negro, a la lejanía suaves pasos podía sentirse como una vibración en mi cabeza, algo lejanos y casi imperceptibles, pero aún así, estaba segura que era él y no una horrible bestia.

-“La guía de la luna en el cielo, y del llanto de las flores a nuestro alrededor, es más gentil de lo que parecen los Dioses de la lluvia”-Escuché al joven pelinegro muy cerca de mí, al parecer comía algo, sonreí para mis adentros girándome a verle con solo una manta de colores grisáceos sobre mi cuerpo, afuera aún estaba oscuro, pero el invierno había sido mucho más gentil con nosotros de lo que se hubiese imaginado; observé la bandeja, vi una especie de contenedor y lo tomé de un salto ignorando las ropas que deslizaban por mi cuerpo un poco menos de lo que el joven a mi lado hubiera deseado, eso era seguro, pero no solía interesarse por mi estado de desnudez, así que todo estaría bien-Gracias a los Dioses, esta resaca está matándome-Más rápido de lo que debería, bebí más de la mitad del contenido, agua que limpiaba mi resecada boca y hacía ignorar que con el brusco movimiento más de la mitad de mi cuerpo dolía, y un montón de hecho, una mueca causada por lo mismo hizo que parte del agua resbalara por mis labios, observé el pan, negué con la cabeza y me acomodé un poco mejor intentando mantener la cabeza en su lugar por un rato-Gracias por no permitir que me ofreciera como sacrificio a ese “loquesea” , aunque sí, tiene aspecto de ser semi-acuatico, o nos hubiera alcanzado…¿Tenía escamas? Déjame ver si en mis ropas queda algo de ello, pero luego, no puedo casi moverme-

En parte era su culpa, en el trayecto hacia acá, observé las ropas que el joven me había pasado, las tomé y olí, reí un poco ya que a pesar de su apariencia si tenía cierto aroma a hombre sudoroso, no tanto como los jóvenes que entrenaba, pero ahí estaba, el aroma al sudor del bibliotecario, lindo, me gustaba de cierta forma; gemí al observarle luego, no tenía ni la menor idea de cómo se colocaba y con ese dolor corporal completo dudaba de que pudiera hacerlo sin caerme un par de veces nada elegantemente, tomé otro trago de agua y me puse en ello, dejando caer la manta que cubría mi cuerpo, exponiéndome a la oscuridad y la suavidad de la noche, sonreí mientras observaba a Quail de reojo, tenía una especie de sujetador de ropas extrañas blanco, me envolví en las ropas, especialmente ajustando en el pecho para que las ropas no cayeran –como si fuera una toalla al acabar de salir de un manantial- y usé la cinta blanca para atarle en mi cintura y agarrarle en mi cuello, dejando todo mi cuerpo en su lugar, además un nuevo logro sería otorgado a mí, la chica que se vistió con las ropas de Quail, sin siquiera levantarse del suelo. Asentí conforme con la cabeza, parecía una buena vestimenta, no olía a guerrero bajo el sol y definitivamente era mil veces que el alcohol y la última comida del joven peli-negro, así que me encontraba completamente conforme con mi apariencia, aunque el negro me hacía ver algo malvada, pero no era nada; me senté sobre mis rodillas arreglando la maraña que tenía por cabello, todo con unos ojos que solamente reflejaban cansancio.

Me senté contra uno de los muchos estantes que había en aquel lugar colocando mi espalda contra este, el suelo estaba frio y había perdido uno de mis zapatos allá adentro, miré hacía donde estaba el gran estante boca abajo y pensé en lo que aguardaba detrás, una gran bestia asustada en busca de alimento, mi zapato y el escondite de Quail, no deseaba admitirlo pero me sentía realmente responsable por ello, habíamos escapado ¿Pero a que precio? Si había algo importante para él ahí –Porque si, a pesar de mi borrachera lo recordaba- deseaba recuperarlo, colocar una misión sería muy poco personal, habría que recuperarlo nosotros, o bueno ¿A caso él no saltaría por si solo a recuperar lo que le pertenecía de un principio? Miré al joven, escuché lo que decía y sonreí tristemente, al final muchos pensábamos lo mismo, no sabía lo que pensaba, ni lo que sentía, ninguno de nosotros podía comprender por completo a otro ninguno, pero aún así, la desolación de vivir era como una nube que cubría nuestras cabezas. -Vamos, fue divertido al final, y míralo de ésta forma, al menos ahora si tengo una buena razón para venir en la madrugada, capturar a un pejelagarto…-Bajé mi mirada, abracé mis rodillas con suavidad pensando en el cielo, en la lluvia, en los lamentos a mi alrededor, pero así mismo, pensaba en la vida, en las risas y en las batallas que viniesen en el futuro, miré a Quail sonriendo mientras sacaba mi colgante a relucir de entre los pliegues de las ropas oscuras que ahora llevaba. –Estamos vivos porque somos lo suficientemente fuertes como para hacerlo, quizás sea un error y nuestro tiempo ya pasó, quizás pronto desaparezcamos y nadie nos recuerde, pero al final solo somos nosotros contra el mundo, en una batalla que no nos pertenece, pero aún así elegimos pelear-.

Muy pocas veces decía cosas que realmente fueran importantes, y muchas menos eran en donde yo decía cosas que de verdad pensaba, pero aquello venía desde lo más profundo de mi ser, sin importar las dudas en nuestros corazones, ni las muertes que hubiesen alrededor de nosotros, la idea era mantenerse de pie y esperar vivir un día más, al final los que se lamentaban no llegaban a ningún lado, todos éramos compañeros, o él simplemente podía haberme dejado ahí a morir, quizás se le paso por la mente, quizás no, pero aquí estábamos, los dos vivos, y eso era sin duda un regalo, o mucha suerte. Observé como ya cansado –o al menos lo parecía- se apoyaba sobre un estante, mirando un cielo inexistente en aquel lugar, o quizás si se encontraba, pero mucho más allá de lo que yo podía contemplar, reflexioné un momento sobre lo que me decía, ignorando el dolor y el malestar giré el pequeño cristal que colgaba de mi cuello pensando en ello.

-¿Cómo es un Ángel? Nunca he visto uno-Conocía lo que era un ángel, de hecho para mi orgullo, muchas veces me habían comparado con uno, pero realmente no sabía cómo eran, siempre les había imaginado como alguien bello y un aura brillante a su alrededor, además de seres amables capaces de sanar cualquier herida, pero más allá de eso nada-¿De qué se esconden los ángeles? No me sorprendería que se ocultaran de nosotros, cualquier criatura no humana hace bien, somos…Peligrosos…-Pensé en lo que sucedía en las afueras de Babel, pensé en lo que sucedía más allá del horizonte que lograban divisar nuestros ojos, luego, una explosión, un devastador sonido que no auguraba nada nuevo a la lejanía, junto con un antiguo resplandor. El sonido causó estragos en mi cabeza, me doblé en dos por el dolor, y luego me retorcí en el suelo debido a las diferentes heridas en mi cuerpo, tosí sin escuchar ya que el sonido fue tal que había logrado anular mi capacidad auditiva por unos momentos, miré a Quail con una cara de espanto tal que pareciera que aquello fue disparado hacia nosotros-Di…dime que eso no fue la torre del arcano…-

Miré hacía el horizonte, ya no había luz, ni sonido, pero un extraño escalofrío recorrió mi cuerpo, luego un gemido que venía de más allá del estante que nos separaba de la criatura que nos persiguió y nosotros, un gemido tal que para mí solo podía significar una cosa “Ayúdenme”, miré más allá del estante, luego a Quail, luego al estante, y luego mi collar; suspiré con pesar, si aquello había sido el Arcano poder –como yo solía llamarle, porque bueno, los nombres de los lugares en Babel no se adaptaban a mis gustos- Significaba que los problemas habían vuelto, pero no me sentía con ánimos de ir a investigar o a preguntar por qué habían disparado sin la pre-disposición de los siete, solo me quedaría ahí hasta que el dolor pasara.

-Quail, si los ángeles estuvieran bajo las ordenes de Caos ¿Salvarías uno? –Era una pregunta algo extraña, lo sabía, pero ahora sentía un extraño dolor en mi pecho, sentía el dolor de mi Diosa en lo profundo de mi ser, como si con ese disparo se marcara el inicio de lo que todos sabríamos que sucedería nuevamente, el comienzo de una guerra ¿Por qué más hubiera sucedido? ¿Se nos acabaron los fuegos artificiales?-Creo que tendremos que salir algún día, Babel nos está haciendo demasiado blandos, terminaremos muertos antes de decir "Pudin"…Por cierto ¿Cómo recuperaremos tus cosas si no quieres que vea lo que hay ahí? Si me cuentas un secreto, yo te contaré uno a cambio.-Bien, me había recuperado casi del todo de los efectos del alcohol, mentía, dormir una hora no me habría hecho recuperar tan rápido, quizás había sido el miedo o la adrenalina, pero mi mente se había desintoxicado a la perfección, o al menos, ahora podía hablar con total coherencia y fluidez.

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MensajeTema: Re: [Zona Única] Vieja Biblioteca   Dom 02 Ago 2015, 17:52

Lo primero que hizo Kraha fue abalanzarse a por el agua y acabar casi con el contenido del botijo. No pude evitar suspirar por aquella acción. Quizá no había sido tan buena idea dejar que ella bebiese primero. Pero gracias a los Dioses, cuando lo dejó en el suelo pude comprobar que aún quedaba algo menos de la mitad. Vale, había subestimado la cantidad de agua que podía contener esta cosa y sobrestimado la que podía beber Kraha. Dejé el plato de comida a un lado y alcé el botijo para dar unos cuantos tragos. Ya no sabía tan bien como antes el agua por lo que tras percatarme de su sabor la dejé a un lado asqueado y entonces me di cuenta de la parcial desnudez de la chica. Lo primero que se me pasó por la cabeza era que en efecto, necesitaba un buen baño, y luego...

- Llamame loco, pero las telas que te he traído tenían como objetivo... em... evitar esto. - le espeté mientras con las manos hacía una clara alusión de lo que me refería con "esto". Desvié la vista de nuevo a mi comida negando con la cabeza. - Y en cuanto a lo otro, no me lo agradezcas, simplemente no me atraía la idea de pasar a ser llamado "Uno de los Seis". Que quieres que te diga, el número siete tiene más... "caché". - respondí con tono burlón mientras tomaba de nuevo un trozo de comida y lo llevaba a mi boca. Ahora en serio, quien hubiese cocinado esto se ha ganado mi completo respeto. ¿Se podría pedir instalar una cocina en la biblioteca?, ¿y que ese cocinero trabajase allí?. Debería discutirlo con Cuervo. Sería un bien común... En pos del aprendizaje... culinario... O algo así.

Kraha rechazó la comida. Insensata. No iba a insistir en que comiese, por los Dioses, esto estaba delicioso y encima podía ser todo mío. Vale. Eso sonó demasiado egoísta, pero yo le ofrecí compartirlo y se negó, no me pueden culpar por alegrarme. Encima que me porto bien... Y que conste que estoy convencido de que la mayoría pensaría lo mismo en estas circunstancias, solo que no se atreverían a admitirlo. ¡Jum!.
Bueno, discusiones morales aparte, sigo diciendo que esto esta de muerte. Es decir, no esa clase de muerte, ¿vale?, pero ya me entienden. Mientras comía levanté mi mano para poder observarla mejor a la luz que se colaba de una ventana. Me preguntaba cuanto tardaría en crecer una uña. Es decir, nunca me ha faltado una uña, se que crecen, incluso si la pierdes entera. Es uno de esos datos superútiles con los que despertamos en la cabeza y no otros como el de manejar un arma correctamente. O no el mío. Desde luego que no lo fue. ¿Habría alguien capaz de despertar con un dominio total de un arma?. Bueno, tanto lo de la uña como lo del despertar podían suponer un interesante tema de estudio. Y no es una broma (lo de la uña digo). Y hablando de uñas...

- Si, tenía escamas, eso es indiscutible. Le vi muy bien el "rostro" cuando me volví a reventarle aquel libro en la cara... - sonreí maliciosamente. Siempre había considerado el conocimiento un arma muy poderosa. Pero nunca hasta un punto tan literal - En mi defensa diré que el que lo escribió tenía una letra horrible. Babel no se ha perdido nada del otro mundo. Pero... tu no vayas contando por ahí esas cosas. A la gente no le sentaría muy bien descubrir que todas sus aportaciones no son muy apreciadas por el bibliotecario. Por cierto, ¿no has notado que las uñas y las escamas tienen un extraño parecido?. Quizá si no me crece podría utilizar una escama como repuesto... - acabé murmurando con la vista fija en mi uña. O bueno, en el lugar en el que debería estar.

En ese momento, la sed volvió a acudir a mi y me debatí mentalmente entre el mal sabor y si merecía la pena con tal de saciarla. Obviamente rapidamente saqué la conclusión de que podía calmar mi sed y luego quitarme el sabor con la maravilla (¿he dicho ya que está delicioso?) que tenía por comida, así que eso me dispuse hacer, pero cuando me giré, paré de golpe antes de tomar el botijo al darme cuenta de que Kraha estaba en pleno proceso de hacerme caso y vestirse, por lo que volví a mi posición original en un movimiento semirobótico. ¿Recordáis lo que decía antes de los conocimientos inútiles con lo que nos despertábamos?, pues bien, uno de ellos para mi fue que los seres humanos tenemos un mínimo de pudor y tendemos a tapar ciertas partes de nuestro cuerpo. Pues vale, o bien ese concepto nunca existió para Kraha o bien se extravió en algún punto del despertar. O la tercera opción, nada extraña en su persona, que lo ignore completamente en ese afán suyo por hacer lo que le de la gana.
A la segunda mirada de reojo para asegurarme de que ya estuviese completamente vestida, me pude permitir girarme para tomar el agua.

- ¿Sabes?  - dije antes de pegar el trago. - , creo que pondré de moda ese estilo de vestir. Definitivamente es mucho mejor que lo que suele vestir la gente. - la examiné de arriba a abajo - Pero quizá deberán utilizar telas más... grandes... - sentencié al darme cuenta de por donde le llegaban las que le había prestado.

Vaaale... Creo que ya estaba hablando demasiado. Debe ser la adrenalina (otro concepto random de mi mente) que más o menos se resumía en comentar todo lo que se me pasaba por la mente en vez de valorar si realmente merecía la pena decir según que cosas. Bueno, tampoco es que hubiese comentado lo sucia que estaba y lo mal que olía, así como no le recriminaba todo lo que había hecho esta noche. Bueno, por lo menos no le recriminada demasiado. Creo que en realidad me estoy portando bastante bien. ¿Dónde está Quail y qué hicieron con el?. Espera. ¿Estoy pensando en mi en tercera persona... dirigiéndome... a mi mismo en plural...?. Creo que el golpe en la cabeza debería tomar un lugar primordial en mi lista de preocupaciones.
Vale, volviendo a lo de antes. Ehm... No voy a contener al siguiente comentario, creo que es algo urgente.

- Creo que deberíamos trabajar en lo que crees que significa la palabra "divertido". - hice el gesto de encomillado con los dedos y luego me acerqué a ella apoyando una mano en su hombro mientras mantenía el semblante serio. ¿Se habría golpeado en la cabeza?. Ah, espera, ¿recuerdas que ha sido arrastrada por el suelo hace un ratito?. Si, definitivamente debe haberse golpeado la cabeza más que yo. - Y ya de paso también aclarar lo que es "una buena razón". Lo digo por que te debió parecer también una buena razón el estar borracha para venir aquí. Y creo que los hechos han demostrado más que de sobra que tus "buenas razones" distan bastante de las "buenas razones" del resto del universo. - Amén hermano. Espera. ¿Qué?. Vale. Eso ya estaba siendo demasiado incluso para tratarse de mi cabeza.

Me dejé caer de nuevo contra la estantería. Escuché lo que Kraha tenía que decir. La verdad, no sabía cual era el motivo de que siguiésemos vivos. Yo nunca había sido un buen luchador. Si era cierto que lo de correr se me daba bien y bueno, quizá era más listo que los demás. O siemplemente se me ocurrían cosas que a los demás no. Quien sabe. Estaba claro que la suerte había influido un tanto en mi supervivencia. No morí huyendo. No morí frente al minotauro. No morí en la guerra de Babel. Encontré la solución a nuestros problemas justo en el último momento en el sitio en el que me encontraba. Todo parecía un cúmulo de "Uy, que suerte". Suspiré. En fin... Estaba claro que ninguno de nosotros fuimos los más prometedores. Excepto quizá Cuervo. Pero sin embargo, aquí estamos. Vivitos y riéndonos de aquellos que alguna vez dudaron de nuestra capacidad de supervivencia. Que decir que estos están bien enterrados. O en su defecto, estuvieron alguna vez en el estómago de alguna bestia.

- Se parecen a las arpías, pero son bellos. Sus alas tienen plumas blancas, resplandecientes. Tengo un buen recuerdo de ellos, pero no recuerdo haber visto ninguno. - cité las palabras que un día Nilo me concedió. -  Solo espero que el parecido con las arpías no sea muy amplio... - acabé diciendo para mi mismo al tiempo que mi mirada se perdía rememorando tiempo anteriores. - Nosotros no empezamos nada. Desde el momento en el que despertamos siempre fuimos atacados. Nosotros no somos los culpables ellos nos hicieron así. - A no ser que los que despertasen antes de nosotros fuesen los culpables, pero... no tendría sentido. ¿Verdad?

Justo en el momento en el que las dudas comenzaban a inundar mi mente, algo hizo que las abandonase al instante. Primero fue el destello cegador de luz que se coló por las ventanas, e inmediatamente fue seguido por aquel ruido. Me tapé las orejas e instintivamente abrí la boca. Creo recordar que aquello reducía el... ¿dolor?, no se, algo era. El caso es que no duró mucho. Fue más como un parpadeo. Al principio no pude caer de que se trataba, ¿qué más podía suceder esta noche?, hasta que Kraha lo mencionó; La torre del arcano. ¿Por qué la habrían activado?, ¿qué estaba pasando?, ¿y si el draco era solo la punta de un peligro mucho mayor?, ¿se habría roto el ritual?. Mi cerebro comenzó a procesar múltiples opciones, cada cual más preocupante y delirante hasta volver al punto de "¡Cíclopes sobre minotaaaaaaaurooooos!". En serio. Estoy convencido de que si me cerebro fuese un mini-Quail dentro de mi cabeza, ahora estaría dando vueltas en círculos y lanzando papeles al aire mientras grita por un altavoz. El caso, todo ello se traducía de nuevo en dolor de cabeza. Quise levantarme y correr a ver que sucedía, pero por un momento fue como si mis piernas ya no pudiesen hacer más. Estaba agotado. Y la verdad, no me importaba. Por alguna razón, lo que estuviese pasando fuera me llegó a dar igual. Todo era tan... tan agotador. Casi de pensarlo se me cerraban los ojos y...
Kraha impidió que se cerrasen al plantearme una de esas cuestiones que te desvelan al instante.

- Bueno. - murmuré - Quizá si los ángeles están en el lado de Caos es que nosotros estamos luchando en el bando incorrecto. Si no, no tendría sentido. Todo lo que creo saber de los ángeles.. No podrían encajar de otra forma. - escuché lo que dijo. - ¿Pu... qué? - pregunté en un susurro que ni debió escuchar. - ¿Recuperamos?, das demasiado pronto por sentado que te volveré a llevar allí abajo. No creo que ninguno estemos en condiciones. Hablaré con Cuervo para que me ceda un par de gente libre. O colgaré una misión y los encabezaré yo mismo. Así nadie haría preguntas. Nadie se entrometería... - acabé hablando más para mi mismo que para Kraha. - ¿Quieres un secreto? - medité. ¿Me interesaba de veras lo que me podía contar?, ¿qué clase de secretos tendría Kraha?, ¿qué un día le escondió la comida a cuervo quizá?. No tenía pinta de ser de la gente que tiene secretos serios. Pero claro, ninguno de los de la primera generación parecíamos ser realmente nosotros mismos. Excepto quizá, nuevamente, cuervo. Bueno, tenía algunos secretos que más bien era secretos porque no había habido un momento ni razón en el que contárselos a nadie, por lo que no me importaba tratar alguno de ellos como si lo fuese y contarlo - Bien. - Me giré hacia ella. - Tengo varios recuerdos de lo primero que vi al abrir los ojos. Como no se cual es el real, simplemente elegí uno de ellos. A ver, ¿qué clase de secreto puede guardar una persona como Kraha? - alcé una ceja. La bajé al sentir el dolor de la herida por tercera vez. Estúpido yo. ¿Qué clase de secreto podía tener Kraha pues?.


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MensajeTema: Re: [Zona Única] Vieja Biblioteca   Mar 04 Ago 2015, 16:07

Mis parpados pesaban, más allá del acelerado latido que permanecía de mi corazón yo me encontraba ahí, a punto de quedarme completamente dormida con ayuda de la suave voz de Quail, que a pesar de lo que el mismo pensaba, era sumamente suave y entregaba un tierno arrullo a mi mente, la cual poco a poco parecía romperse en mi pedazos con cada sonido, era curioso, lo sé ¿Como la voz de alguien, la cual era potencialmente peligrosa para una resaca, podía ser un arrullo? Simple, yo no estaba del todo cuerda, esa era la única opción que tenía en mi mente en aquellos momentos; suspiré viendo alejarse de mi alcance el recipiente con agua, bajo unas rocas que nadie había movido en mucho tiempo, y lo que solía estar ahí también -un antiguo templo- se encontraba un pequeño riachuelo, o al menos así le decía yo, un hilo de agua viajaba entre las rocas y caía en un pequeño pozo, en donde solo cabían una o dos personas de pie, ya que su ancho no se comparaba a lo hondo que era, ahí iría a quitarme toda esa suciedad y así mismo, a beber tanta agua como me cupiere en mi barriga. Acerqué mi brazo izquierdo a mi nariz, y recién en ese instante me percaté de lo mal que olía, sonreí soltando una pequeña carcajada, en ese estado era imposible salirme con la mía, mis "Encantos" no solían tener gran efecto sobre Quail, y ahora mucho menos, a decir verdad, ahora podría ser llamada el anti-tipo de chica del pelinegro, pero bueno, ese no era el punto desde el principio, el punto era que tenía que tener valor para aún estar ahí fingiendo que, bueno, no sabía por qué me sentía despreocupada aún después de todo lo que había pasado, estaba relajada al mil por mil.

-¿Telas mas grandes? Dime, si no estuviera cubierta de vomito y licor ¿No te atraería ni un poco?-Pregunte aparentemente ofendida, pero estaba bien, era bueno tener alguien que me tratara tal cual debería, además de Cuervo, a pesar de nuestra "relación" de deseosa enemistad, siempre intentaba tenerme aquí y allá, a veces me preguntaba por qué aún me encontraba como su mano derecha, y ahí estaba, nuevamente el sentimiento lleno de envidia y recelo ante la chica que llegaría muy pronto, si es que no estaba aquí ya, después de todo, el arcano poder había sido mandado a volar sin una orden directa de nosotros siete, solo se necesitaba una palabra de aquella chica, y seguramente bom, una masacre.

Me estiré en el suelo, obviamente dejando mis piernas vueltas hacia donde no se encontrara Quail para no incomodarle más por aquella noche, notando que no tenía absolutamente nada puesto debajo de la toga improvisada, sentí como el "ligero" de mi cuerpo, al tocar el suelo provocó una gran punzada en la frente de mi cabeza, bien, dolía bastante, pero no había nada que hacer al respecto, solo esperar a que pasara de aquí a unas pocas horas más, en donde seguramente tendría que presentarme en la mesa redonda, tal cual el Cuervo lo había solicitado; sentí mi cuerpo cansado como si fuera una parte externa de mi misma mientras pensaba en la descripción de los ángeles de Quail, un ser de alas blancas y una brillante hermosura, sonreí, ahora si me sentía alagada porque me compararan con uno alguna vez, aunque era todo lo contrario. Negué con la cabeza con suavidad, desde hace muchísimo tiempo yo pensaba en que quizás los humanos éramos los culpables de lo que sucedía en este lugar, de alguna forma, nosotros somos los extraños que impedíamos que la historia tomara su curso real, fuimos la carta bajo la manga de los dioses para enfrentarse a lo que parecía inevitable.

-Lo que yo digo es que si tuviese que defender a alguien en este mundo, sería a sus originales habitantes, nosotros no tenemos derecho de asesinar a los suyos, ni de acosarles ni de utilizarles como armamento y vestimenta, nosotros somos la plaga e intentan eliminarnos ¿Qué hay de malo en eso? Ellos solo defienden su hogar…-Cerré mis ojos recordando el rostro de Nerta en el pasado, lleno de sufrimiento mientras se enfrentaba a los que una vez, hace mucho, protegió, y ahora debía de enfrentárseles para proteger a los humanos que con su poder y bendición había traído para luchar, suspiré observando mi brazo inerte en el suelo de la biblioteca, no era justo-No me mal entiendas, es normal que nosotros luchemos y todos nosotros aceptamos nuestro destino de esta forma, pero ¿De verdad estamos haciendo lo que es bueno para Yggdrasil? ¿Y si al final es un cambio inevitable? No quiero ser partícipe de una masacre, ni de una guerra sin sentido, si pudiera escoger, los humanos volveríamos a donde pertenecemos, sea donde sea-

Aquellos habían sido mis pensamientos durante muchísimo tiempo, yo no quería seguir asesinando criaturas inocentes ni viendo morir aliados que solo buscaban una lucha justa, ahora me encontraba completamente desconcertada y muy cansada, sin nombrar que no se me había pasado por la mente el hecho de hacia dónde había disparado el arcano, pero en la mañana todo sería diferente, al final tocaba comportarse ¿Y por qué no comenzar ahora con una buena ducha?. Me levanté con la mayor suavidad posible del suelo recriminándome mentalmente por tirarme ahí, realmente aquella no era mi noche y ahora había una criatura extraña en las catacumbas de la biblioteca, suspiré, miré a Quail,y recién en ese momento noté como parecía prestarle cierta atención a su mano, la miré y tada, le faltaba una uña completa. Abrí mis ojos como platos y aguanté las ganas de darme una palmada en la frente solo para evitar el dolor, bien, al menos de esa velada había salido en mejor condición que el pelinegro, en mi mente se encontraba el continuo debate entre seguir charlando o ir a buscar la uña perdida del joven, por lo que me erguí con todas mis fuerzas intentando no verme completamente ridícula y me senté en una mesilla cercana botando todo lo que había ahí en el piso, al menos solo eran un par de plumas y un pergamino –el cual esperaba estuviera en blanco-.

-Dejaré mi tentación de preguntar como perdiste esa uña y si es que duele a un lado para decirte que espero cumplas la promesa de concederme un “Secreto”, pero espera, no será cualquier secreto, es un secreto a mi elección, y lo guardaré para luego-Bien, al menos no era tan tonta como para dejar que me engatusara con cualquier tipo de secreto, él podría contarme cualquier cosa, pero yo deseaba algo especial, algo que pudiera decirme que aquella noche no era una desgracia completa, además de decir que no recordaba que hacía en la biblioteca ni cual había sido mi motivación de llegar ahí.-Veamos, un secreto…Un secreto…-Bajé mi vista encontrando uno en mi memoria, la historia de porque yo era una desertora ya era bastante conocida, a decir verdad, esperaba que los que conocieran a Kurohana por su nombre no le conocieran como la que abandonó a un Dios luego de otorgarle la vida, era algo mucho más fuerte a mi parecer, un tabú dentro de Babel y en las afueras también, al menos para los humanos-Hubo una misión, hace muchísimo tiempo, quizás medio año luego de la fundación de Babel, en donde para no morir compartí la cena con unas Ninfas de los bosques-

Me levanté con suavidad y comencé a caminar hacia la salida no sin antes chocar con un par de estantes, aquello había estado muy alejado de ser una salida dramática, tampoco había sido un gran secreto –O puede que no lo era si no sabías apreciarlo- Pero para un conocedor como Quail, este sabía cuál era el principal alimento de las Ninfas de los bosques, si no mal recordaba, dese hace mucho que le encantaba la carne humana ¿No? Quizás si había habido más humando en Yggdrasil antes de nosotros, para haber adquirido aquel gusto. –Recuerda que me debes un secreto, volveré por él un día de estos…Gracias por el nuevo estilo, intentaré no manchar tus ropas en lo que queda de noche-Sonreí mientras salía de la Biblioteca y el aire frío golpeo mi rostro con suavidad-“Sí Quail, doy por sentado que me llevarás ahí abajo, sino no tendría caso todo esto”-.


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MensajeTema: Re: [Zona Única] Vieja Biblioteca   Jue 06 Ago 2015, 20:12

Contemplé la silueta de Kraha, recortada por la escasa luz que entraba por una de las ventanas. Parecía cansada. Seguramente lo estaría, así como yo lo estaba. En ese mismo instante, sentí como ya no podría más y cerré los ojos. La calma invadió mi cuerpo. Lo único que llegaba a escuchar era mi propia respiración y de fondo una risa. Sonreí. Aquella risa era inconfundiblemente de... Espera un segundo... No era de el. Abrí los ojos. Fui recorriendo lentamente la silueta recortada del rostro de Kraha. Deslicé mi vista por el puente de su nariz, como si de un tobogán se tratase, y bajo a esta, sus labios separados el uno del otro formaban el instrumento de aquel melódico sonido. De aquella risa. Hacía mucho tiempo que no la escuchaba. Y no, no había escuchado aquella risa de Kraha con anterioridad. La había escuchado en otro tiempo de otra persona, pero allí claramente era similar.
Me encontré a mi mismo con la boca entreabierta y una mirada contemplativa hacia aquella persona. Ahora que la observaba atentamente me recordó a Nilo, como si de un déjà vu se tratase. Me giré lentamente, y le dí la espalda. Me llevé la mano cuidadosamente a la herida de mi cabeza. "Debe de ser por el sueño" me dije.

- Já. - respondí en un murmullo. O quizá musité. O quien sabe. - Si solo fuese eliminando lo que recubre a uno, sería todo tan sencillo... - me volví ligeramente. - Lo complicado y realmente atrayente esta aquí. - Señalé mi cabeza. Normalmente habría sido algo más expresivo, dando un par de golpes en mi adorable cabecilla, pero temía que al dolor de cabeza no le sentase muy bien aquel acto.

Volví a darle la espalda, con la esperanza de que hubiese comprendido la respuesta y no insistiese en el tema. ¿De verdad creía que esos trucos le funcionaría con todo el mundo?. Era bastante molesto que pensase de mi como una persona tan simple. Como si fuese igual que todos los que la admiraban y la piropeaban por las calles de Babel. Quizá la vuelta de Rikka y la ausencia de esa atención que tan malacostumbrada la tenía le hiciese cambiar algo. Oh. Espera. ¿Estoy pensando lo que estoy pensando?. Genial, ¡Quail ha vuelto!. Si no fuese porque sería raro, me abrazaría a mi mismo. Oh. Espera. ¿Estoy pensando lo que estoy pensando?. Quizá es que Quail no ha vuelto del todo...

- ¿Y quién dice que esas cosas que encontramos allí fuera fuesen sus habitantes originales?. ¿Y si en algún momento alguien los trajo a este mundo, despertándolos igual que nos despertamos nosotros?. No sabemos nada de los orígenes de este mundo, pero tal y como yo lo veo nosotros no tenemos porque ser los primeros que aparecemos aquí de esta forma. ¿Eso nos resta puntos como habitantes de este mundo?. Tal y como yo lo veo, aparecer aquí significa que ahora al igual que los cíclopes, minotauros, ninfas y resto de criaturas, pertenecemos a Yggdrasil. Si eso significa que tenemos que luchar para ganarnos un hueco en este mundo, vaya que lo haremos. Si eso significa que no duraremos en matar para sobrevivir, vaya que lo haremos. A diferencia que la mayoría de criaturas hemos nacido débiles, pero poseemos una inteligencia que supera a la de la mayoría, inteligencia que nos ha permitido sobrevivir hasta el momento y que con suerte, nos ayudará a sobrevivir en el futuro. Al igual que dices que ellos protegen su hogar, ahora este es el nuestro y lo protegeremos. - contesté, cansado, lentamente. Todo aquello se notaba en mi voz, que a veces se entrecortaba y constaba volver a arrancar. Cosa que hacía que aquel discursito no sonase tan bien como lo hizo en mi cabeza, pero que diablos...

Mi garganta acabó seca de tanto hablar. Tanteé el terreno con las manos en busca del botijo, pero para cuando lo encontré no quedaba agua en el. Me reconforté llevando a mis labios las últimas gotas que se habían resistido a mi con anterioridad. Incluso estas tenían aquel desagradable sabor, pero a pesar de todo el leve alivio que provocaban compensaba totalmente aquel "sacrificio."

- Creo que te llevarías una idea bastante aproximada si un día de estos descubres una clavada a tu muñeca. - respondí con cierta guasa.

La tentación de hacer de aquella broma una extravagante reflexión como ya era habitual en mi, quedó de lado cuando llegó la hora de contar su secreto. No esperaba nada de el. De hecho, el secreto en si no me pareció nada por el estilo. No diría que estaba decepcionado, al fin y al cabo era lo que esp... Espera un momento. ¿Ninfas de los bosques?. Entrecerré los ojos, al creer comprender la magnitud de aquel hecho y mientras la observaba pasar a mi lado y marcharse me pregunté hasta que punto podía Babel confiar en aquella chica. Si ambos hubiésemos muerto allí abajo, y suponiendo que se pueda sentir algo tras la muerte, ¿realmente lo habría lamentado?. Aquel pensamiento rondó un rato mi mente, pero al final el sueño cedió. Los párpados pesaban más que cualquier cosa que hubiese intentado levantar en vida. Cuando se cerraron casi pude escuchar el choque de dos grandes placas de hierro. De nuevo todo a mi alrededor desapareció. Solo quedé yo y mi respiración. Al mirar arriba, de nuevo, lunas y estrellas.

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